Los animáculos en el agua (fragmento)
Las criaturas han comenzado a poblar mis sueños. Cierro los ojos y las veo. Sueño primero con las pequeñas verdes, con sus formas regulares y sus movimientos quedos y laxos. Pareciera que danzaran en el agua. Pero luego aparecen las otras, las de formas extrañas y terribles. Fatales monstruos de ojos rojos, tan diminutos que resultan invisibles a la vista, y que mediante diestras habilidades de caza, devoran a los verdes más pequeños. Sueño que estoy ahí, diminuto en una gota de agua. Y entonces, aparece la criatura horrible de ojos rojos, que abre su cabeza como una mano deforme, para luego hacer girar las coronas que tiene en la punta de cada uno de los dedos. Y el movimiento giratorio de las coronas perturba la tranquilidad del agua. Forma corrientes que me arrastran hacia el centro de un vórtice, donde yace posada la bestia —translúcida como un terrible cristal—, que me encuentra, me atrapa, me tritura y me traga. ∎