¿De dónde provienen los fantasmas?

El fenómeno de los fantasmas tiene su explicación en los infrasonidos. El sonido es una variación en la presión del aire que nos rodea, y se representa mediante una onda. A la cantidad de ondas (ciclos) que pasan en un segundo por un punto determinado, se le denomina frecuencia, la cual se mide en hercios (Hz). Así, por ejemplo, si por un mismo punto pasaran 8 ondas de sonido en un segundo, diríamos que dicho sonido tiene una frecuencia de 8 Hz. Si únicamente pasaran 4, entonces serían 4 Hz.

Ahora bien, del amplio rango de frecuencias, los seres humanos sólo podemos escuchar una parte. Aquellos sonidos que tienen una frecuencia muy alta reciben el nombre de ultrasonidos. Y los que tienen una muy baja, infrasonidos. Los oídos humanos no pueden escuchar ninguno de los dos.
A partir de aquí comienza lo interesante, pues cuando las ondas de sonido tienen una frecuencia igual o semejante a aquello con lo que impactan, se produce un fenómeno llamado resonancia.
La resonancia se manifiesta en forma de vibración, de movimiento. Cuando usted va a un concierto o una fiesta, el suelo vibra al ritmo de la música porque la frecuencia del sonido entra en resonancia con la del suelo.

¿Y todo esto qué tiene que ver con los fantasmas? Pues que se ha comprobado que los infrasonidos iguales o cercanos a los 18.98 Hz tienen efecto sobre el cuerpo humano:
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Afectan al sistema nervioso, produciendo miedo, tristeza, ansiedad, desasosiego, sensaciones de estar siendo perseguido o de ser observado. En algunos casos, incluso eriza los vellos del cuello.
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Producen vibración ocular, imperceptible, pero suficiente para causar aberraciones ópticas en el ojo humano.
Una aberración óptica es una imperfección que produce imágenes defectuosas, como cuando tomas una fotografía y aparecen orbes de luz indeseables. En el ojo, aparecen manchas grises en la visión periférica, las cuales desaparecen al girarse y/o mover los ojos.
¿Ya sabemos por dónde va esto?

Imagine que se halla en una casa grande y vieja que requiera mantenimiento. Súmele el contexto de que en ese lugar una o más personas hayan fallecido. Piense que va ahí de noche, cuando hay silencio, y que —sin saberlo— se expone a infrasonidos con una frecuencia igual o semejante a los 18.98 Hz, los cuales son causados por el viento, pequeños animales, o por la vieja estructura del propio edificio. ¿Qué pensaría si estos infrasonidos producen en usted un profundo desasosiego?, ¿si le dan la sensación de estar siendo perseguido y/o de ser observado?, ¿si le hacen ver siluetas incoloras y silentes por el rabillo del ojo, que se mueven sin hacer ruido y que luego desaparecen cuando usted se gira?, ¿si le hacen erizar el vello del cuello? ¿Qué es lo que pensaría? Claro, se creería que en el lugar hay fantasmas, que está embrujado.
No obstante nada de eso es real. Es sólo el efecto del infrasonido, de la sugestión promovida por un contexto sobrenatural, así como sus instintos de autopreservación previniéndole de un peligro que no está ahí, que no existe. Todos ellos, en conjunto, son los que hacen que pase por una experiencia sobrenatural que no es tal. Es mera física, biología y psicología. Nada más.
Los fantasmas no provienen de ninguna parte. No son reales. No importa lo que le hayan contado, lo que haya leído ni lo que usted mismo haya experimentado. No existen. Así de contundente.

Para terminar, tal vez en alguna ocasión haya visto a un gatito mirando fijamente a una pared —o quizá a un perrito ladrándole a la nada, en medio de la más profunda oscuridad—. Da igual lo que le hayan contado familiares o vecinos, aquí no ocurre nada sobrenatural. No es que tengan alguna especie de «sexto sentido», que puedan ver a los muertos, o que sean capaces de ver o escuchar espíritus malignos provenientes del Más Allá. Por supuesto que no. Lo que pasa aquí es que su sistema auditivo ha evolucionado distinto al de los humanos. Ellos tienen un rango auditivo más amplio, por lo que pueden escuchar sonidos que nosotros no.
Evite caer en la vulgaridad del pensamiento mágico o sobrenatural. Use el conocimiento. Use la razón.
El felino simplemente está escuchando otro animal aún más pequeño que se encuentra dentro o del otro lado de la pared. Él lo puede escuchar y usted no. Así de simple. Nada más. ∎